Las limitaciones de la red y los largos plazos de interconexión han dejado de ser desafíos ocasionales. Se han convertido en realidades estructurales que están condicionando la forma en que se suministra energía a los proyectos de energía limpia, los centros de datos y otras infraestructuras críticas. A medida que se acelera el despliegue de la energía fotovoltaica y el almacenamiento, y aumenta la demanda impulsada por la inteligencia artificial, depender exclusivamente de la red genera riesgos que pueden afectar los plazos de los proyectos, la fiabilidad y el rendimiento financiero.
Este cambio está impulsando la rápida adopción de estrategias como Bring Your Own Power (BYOP) o Bring Your Own Generation (BYOG), mediante las cuales las organizaciones aseguran recursos dedicados de generación y almacenamiento para abastecer sus instalaciones. Los recursos energéticos propios y dedicados reducen la dependencia de redes eléctricas con limitaciones de capacidad, aceleran los plazos de los proyectos y permiten un mayor control sobre los costes energéticos y la fiabilidad del suministro.
El impulso de esta tendencia es significativo. Solo en 2025, las empresas de hiperescala firmaron contratos por más de 40 GW de energía solar, mientras que la demanda de recursos energéticos dedicados continúa creciendo a medida que las organizaciones buscan formas más rápidas de acceder al suministro eléctrico que necesitan.

Arquitectura BYOP
Por qué BYOP se está volviendo esencial
Diversos factores convergentes están impulsando la adopción generalizada de BYOP.
1. Retrasos de interconexión y limitaciones de capacidad
Los plazos tradicionales de interconexión ya no se ajustan al ritmo de desarrollo de las infraestructuras modernas. Según el informe Queued Up: 2025 Edition del Lawrence Berkeley National Laboratory, al cierre de 2024 la cola de interconexión de Estados Unidos incluía aproximadamente 10.300 proyectos activos, que representaban 1.400 GW de capacidad de generación y 890 GW de almacenamiento.
A pesar de este creciente volumen de proyectos, solo el 13 % de los que solicitaron la interconexión entre 2000 y 2019 había iniciado operaciones comerciales al cierre de 2024. Al mismo tiempo, la mediana del plazo desde la solicitud de interconexión hasta la entrada en operación comercial se ha más que duplicado: pasó de menos de dos años para los proyectos construidos antes de 2008 a más de cuatro años para los finalizados entre 2018 y 2024.
Para las organizaciones que trabajan con calendarios de despliegue exigentes, esperar durante años a que la red disponga de capacidad suficiente ya no suele ser una opción.
2. Crecimiento acelerado de la demanda de los centros de datos
El auge de la inteligencia artificial está incrementando considerablemente la demanda eléctrica. S&P Global prevé que el consumo de electricidad de los centros de datos aumentará un 22 % en 2025 y casi se triplicará para 2030.
El Departamento de Energía de Estados Unidos estima que los centros de datos podrían llegar a consumir el 12 % de la electricidad del país en 2028, frente al 4,4 % registrado en 2023. Este crecimiento está ejerciendo una presión adicional sobre los sistemas de transmisión y la infraestructura eléctrica, que ya tienen dificultades para responder al ritmo de la demanda.
3. Mayores exigencias de fiabilidad y resiliencia
Para las operaciones críticas, la electricidad ha dejado de ser simplemente un servicio básico y se ha convertido en un activo estratégico. Incluso las interrupciones breves pueden provocar periodos de inactividad, pérdida de datos, alteraciones operativas y penalizaciones contractuales.
Según el informe 2026 Trends Report de AFCOM, el 65 % de los operadores de centros de datos ya utiliza soluciones de generación en la propia instalación o está evaluando activamente su incorporación. Este dato refleja una tendencia más amplia del sector hacia un mayor control sobre la disponibilidad y la resiliencia del suministro eléctrico.
Fuentes de energía que hacen posible una arquitectura BYOP
BYOP no es una tecnología única, sino una arquitectura integrada que combina distintas fuentes de generación y almacenamiento para cumplir objetivos de fiabilidad, costes, sostenibilidad y plazos de implementación.
Entre sus componentes más habituales se encuentran
- Energía solar fotovoltaica en la propia instalación, para generar electricidad durante el día y reducir la dependencia de la red.
- Sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS), para desplazar el consumo energético, reducir los picos de demanda y proporcionar energía de respaldo.
- Fuentes de generación firme, como el gas natural, las pilas de combustible y otras tecnologías emergentes que garantizan una disponibilidad continua.
- Recursos renovables externos dedicados, mediante contratos de compraventa de energía directos o virtuales —PPA y VPPA—, que apoyan los objetivos de sostenibilidad y reducen la exposición a las limitaciones de la red.
Las estrategias BYOP ya van más allá de la generación dedicada e incorporan capacidad flexible para aprovechar mejor la infraestructura existente de la red.
En junio de 2026, Google y Voltus anunciaron un acuerdo pionero de Bring Your Own Capacity (BYOC). Este agrupará hasta 100 MW de baterías, termostatos inteligentes y otros recursos distribuidos en una central eléctrica virtual financiada por Google dentro del mercado gestionado por PJM.
La iniciativa refleja una tendencia creciente: los grandes consumidores combinan generación propia, recursos distribuidos y programas de flexibilidad para asegurar capacidad y acelerar el acceso al suministro eléctrico.
Google, Amazon, Microsoft y Meta ya han contratado varios gigavatios de energía renovable para centros de datos. La adquisición de Intersect Power por Alphabet y la inversión de OpenAI y SoftBank en SB Energy confirman la convergencia entre infraestructura energética y digital.
Para 2030, casi el 30 % de los centros de datos podría depender principalmente de generación propia, mientras que el 85 % muestra interés en soluciones detrás del contador (behind-the-meter).

El desafío de la infraestructura
A medida que la generación y el almacenamiento se trasladan a la propia instalación, la infraestructura eléctrica se vuelve considerablemente más compleja.
BYOP no solo cambia el origen de la energía. También transforma la forma en que los sistemas eléctricos deben diseñarse, instalarse y gestionarse.
Una mayor densidad eléctrica y perfiles de carga variables requieren infraestructuras capaces de agrupar, distribuir y proteger la energía de forma segura, permitiendo futuras ampliaciones.
Por ello, el éxito de los proyectos depende cada vez más de soluciones que simplifiquen la arquitectura, reduzcan la complejidad de instalación y garanticen un funcionamiento fiable.
Desde instalaciones solares y sistemas de almacenamiento hasta centros de datos e instalaciones industriales, los desarrolladores necesitan socios con experiencia en infraestructuras de CC de alta tensión y soluciones adaptadas a cada proyecto.
BYOP se consolida como el nuevo estándar
Lo que comenzó como una respuesta a los retrasos de la red eléctrica se está convirtiendo rápidamente en una filosofía de diseño habitual.
En lugar de esperar a que las compañías eléctricas dispongan de capacidad suficiente, los desarrolladores están implementando arquitecturas energéticas por fases. Estas arquitecturas combinan el suministro de la red, la generación en la propia instalación, el almacenamiento de energía y los sistemas de respaldo.
Este enfoque híbrido ofrece mayor flexibilidad, acelera el acceso al suministro eléctrico y reduce la dependencia de una única fuente de energía.
La red eléctrica continúa siendo una parte esencial de la solución. La mayoría de las grandes instalaciones no pretende funcionar completamente desconectada de ella. Sin embargo, el modelo tradicional, en el que la capacidad disponible de la red determina cuándo puede comenzar a operar un proyecto, está cambiando.
Como señaló recientemente la dirección ejecutiva de Unison Energy a Data Center Knowledge, los grandes centros de datos probablemente necesitarán generación en la propia instalación.
El nuevo modelo combina la red eléctrica, la generación propia, el almacenamiento y la flexibilidad operativa. Los recursos energéticos dedicados se están convirtiendo en una parte esencial de la infraestructura moderna.
El futuro energético no consiste en elegir entre la red y la generación propia, sino en coordinar ambas de forma eficiente.
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